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2. Anarquismo y antimilitarismo

El antimilitarismo es la ideología que se opone a toda forma de fuerzas armadas y otras formas de ejercicio de violencia por parte del estado, considerándolas como instrumentos de opresión, y principalmente contra el ejército, al estar en contra de la xenofobia, sexismo, homofobia, jerarquización y sumisión que argumentan encontrar allí, pretendiendo remplazar lo que consideran sistemas de dominación, opresión y dependencia con estructuras basadas en la participación horizontal, apoyo mutuo y diálogo entre las personas y sociedades, considerando que de otro modo es imposible alcanzar una paz duradera.
Es una ideología que en muchos aspectos comparte opiniones con el anarquismo, y en especial con el anarcopacifismo, aunque no necesariamente un antimilitarista deba ser anarquista.
A su vez el Antimilitarismo no se centra solo en lo que tiene que ver con Las Fuerzas Armadas, sino que también se enfoca en abolir el militarismo impregnado que hay en la sociedad, como por ejemplo en las escuelas el hecho de que exista un profesor, un director, a quienes los alumnos deben obedecer y ponerse de pie cuando alguno de ellos ingresa en el salón de clases o cuando se lo piden o el hecho de vestir uniforme para ir a aprender, otro tipo de Antivalores militares que hay en la sociedad puede ser el hecho de que en una familia haya que obedecer al padre, otro ejemplo es la xenofobia que existe en la sociedad la cual es enseñada a los militares o el patriotismo (o nacionalismo) o también el sexismo, machismo, abusos, enseñando que los problemas se solucionan utilizando la fuerza, olvidando la razón y las palabras.

Distinción entre Pacifismo y Antimilitarismo

El pacifismo ha sido históricamente asociado a la fe en ideas trascendentes, como Dios o la humanidad, a diferencia del antimilitarismo, mayoritariamente ateo, que parte de un análisis y crítica a las fuerzas armadas como institución del estado usada para reprimir, y llegando de esto a criticar el concepto de patria y nación, al considerar que son elementos que segregan al hombre en función de límites politicos. Si bien muchos antimilitaristas son no-violentos, existen antimilitaristas que sólo rechazan la violencia institucionalizada, aunque no rechazan la autodefensa, e incluso no rechazan ejercer violencia contra el estado con fines emancipatorios.

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2.1. El anarquismo pacifista

El anarquismo pacifista o anarcopacifismo es el movimiento anarquista que rechaza cualquier forma de violencia, tanto la proveniente del Estado como la que proviene de las luchas entre fuerzas sociales, promoviendo el pacifismo y la no violencia.
Históricamente el anarquismo se ha entendido como una lucha social que justificaba cualquier medio, incluyendo la violencia, para eliminar cualquier tipo de jerarquía social. De hecho es a veces difícil separar en muchos ámbitos y discursos los términos anarquista y terrorista, debido a la identificación entre ambos conceptos derivada de los hechos acaecidos a principios del siglo XX, en los que algunos individuos anarquistas provocaron atentados magnicidas (véase propaganda por el hecho).
Sin embargo, en el ideal anarquista el único principio claro es el de que no debe existir jerarquía alguna, de forma que ningún ser humano pueda ejercer relaciones de dominación sobre otros. En este contexto, y con el fin de separar este principio u objetivo, de los medios para conseguirlo, el anarquista pacifista propone el rechazo total a la violencia sin renunciar a la desaparición efectiva de algunos de los poderes: aquellos que no entran en contradicción con el principio enunciado.
Es muy complicado hablar sobre cómo se organizaría una sociedad anarquista-pacifista porque realmente el anarcopacifismo, como casi todas las ramas del anarquismo, se considera de organización abierta, es decir, se supone que el modo de administrar recursos y dilemas se daría a voluntad de la población que aplicase un sistema de organización antiestatista basandose en un principio de federalismo (autodeterminación territorial) y autodeterminación política (decidiendo democráticamente el modo de gestión), por lo que resulta imposible determinar la forma en la que se gestionará una sociedad anarquista. En el caso de que el anarquismo, ya sea anarquismo pacifista o socialista libertario, se basase en un modo claro de organización a imponer al pueblo tras la Revolución Social se chocaría con el antiautoritarismo porque se mutilaría la voluntad de los individuos para organizarse según crean oportuno. Ésto, junto con el uso de la violencia para el logro de fines políticos, es clave para entender la crítica anarcopacifista al marxismo y, sobre todo, al marxismo leninista, aunque éstas teorías clásicas proclamen también la democracia desde abajo.
Aún así la mayoría de los anarcopacifistas coinciden en una serie de bases. Así, el anarquismo pacifista generalmente consiente en la existencia de ciertas leyes, de jueces (como personas conocedores de la ley que facilitan su aplicación y sin un estatus de funcionariado, ya que no se perpetua el Estado), del concepto de delito o de economía autogestiva. Sin embargo discrepa en cuanto a quién debe hacer estas leyes, pues desde el ideal anarquista y de la acción directa, no debe haber personas o entidades que monopolicen o controlen dicho poder. Es decir el anarcopacifista cree que no debe haber políticos, parlamentos o gobiernos, sino que las leyes deben emanar del pueblo según un esquema de "una persona un voto".
Los medios que propone el anarquismo pacifista moderno se basan en la consulta constante a la sociedad, la participación plena de todos los individuos que lo deseen en cualquier toma de decisiones políticas que les afecten, la eliminación de representantes o intermediarios entre el pueblo y el poder legislativo, y la recuperación del sentido correcto de la palabra "política" en su significado etimológico de "participación ciudadana". Actualmente muchos anarcopacifistas coinciden en que las nuevas tecnologías, como Internet, pueden servir de ayuda al avance de la democracia gracias a la posibilidad de aplicar sistemas como el de la democracia líquida.
El auge de las modernas redes de comunicación ha rescatado a principios del siglo XXI el ideal anarquista del ostracismo al que fue sometido por su identificación con el terrorismo magnicida, y le ha dado una nueva dimensión en la que anarquía es sinónimo de igualdad y libertad, en lugar de ser identificada automáticamente con la violencia.
Uno de los líderes sociales que defendieron a mediados del siglo XX esta forma de ideal anarquista, basado en la no violencia activa, fue Gandhi, cuya acción en contra del imperialismo británico en la India desembocó en la independencia de este país.

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2.2. El militarismo anarquista

Joseph Grave
Los anarquistas son eminentemente activos en el sentido antimilitarista. El antimilitarismo constituye para el anarquismo un elemento esencial de su concepción antiestatal. Pero se conexiona también con su interpretación metódica y táctica de la revolución social y de la nueva creación de la sociedad.
Los anarquistas ven en la actual forma social de organización de la violencia, cuya expresión sistemática es el Estado. Este sólo puede existir mediante el militarismo, que, por su parte, representa la violencia metódicamente organizada. El militarismo tiene dos puntos de apoyo principal: la autoesclavización espiritual y sumisión obediente del individuo a la autoridad, como la producción de útiles -armas, municiones, cuarteles, provisiones de boca y de su uso de los soldados, sin lo cual el militarismo no puede funcionar- por la clase obrera. Por ese trabajo para el militarismo, el militarismo se mantiene.
Por eso reconocemos los anarquistas aquí una conexión indisoluble entre las condiciones de existencia del militarismo, del Estado y del Capitalismo. Los tres se funden en el mismo principio de la violencia.
Si se consigue desterrar ese principio, imposibilitarlo en sus manifestaciones, entonces el problema de la liberación social esta resuelto. El Capitalismo y el Estado se derrumban como un castillo de naipes en cuanto dejan de tener a su disposición la mecánica organizada de la violencia.
Los métodos para superar la instauración de la violencia por el militarismo, es decir, para destruir el fundamento más poderoso de todo el sistema actual de la violencia, los anarquistas lo ven sólo en la oposición a toda violencia: en el método de la no-violencia.
Esto último no significa de ningún modo sumisión, subyugación, dejar hacer a la autoridad, al capitalismo. Por no-violencia los anarquistas conciben: no empleo de la violencia militar de las armas; al contrario, destrucción de todas las posibilidades del empleo de las armas, aniquilamiento y sabotaje de toda la producción indispensable para el uso de las armas, negativa a prestar servicios y a obedecer las disciplinas militares.
Nada es para los anarquistas más sagrado, más intangible que la vida humana. No se sienten nunca con derecho a suprimir violentamente ese maravilloso misterio del Universo. Repudian profundamente, desde el punto de vista de la ética anarquista, la pena de muerte: violencia, asesinato, ajusticiamiento, que sólo pueden ser realizados mediante las armas, y de los cuales se sirve el Estado.
El antimilitarismo no sólo es para los anarquistas un método táctico, sino un elemento esencial de su concepción, que en su aplicación práctica se convierte en la negativa absoluta de todos los fundamentos del poder dominante, su destrucción y abolición. El antimilitarismo es, pues, acción individual de los anarquistas y revolución social del anarquismo.
Toda defensa nacional lleva a la destrucción de vidas humanas, y como para los anarquistas las vidas humanas tienen más importancia que la fortificación de las fronteras de algún trozo de tierra por el Estado, niegan el derecho de obligar al individuo, bajo un pretexto u otro, a la acción militar. Los anarquistas no hacen excepción alguna ni siquiera ante el "Estado proletario".
Los anarquistas son, por eso, los únicos antimilitaristas reales y enérgicos. Saben que la paz es una imposibilidad y el militarismo una eterna maldición que pasará sobre los pueblos mientras persista el Estado. Si se quiere la paz, hay que suprimir su perturbador, el organizador de la guerra, el Estado. El antimilitarismo consecuente y absoluto es la única acción política de la gente, que lo acerca a su fin emancipador. Los anarquistas son por eso antimilitaristas consecuentes. No quieren transformar el militarismo, ni suplantarlo por la milicia, la guardia roja o el ejército revolucionario, sino que quieren abolirlo en lo absoluto, lo mismo que al Estado.
En la revuelta del individuo espiritualmente libre y de todo grupo humano consecuentemente anarquista -por pequeño que sea- contra las prescripciones legales actuales, está el primer impulso hacia lo nuevo. El anarquista lo sabe; por eso ejercita diariamente su rebelión personal. No se somete a ninguna ley acogida usualmente por la costumbre, la tradición o la moral, e impuesta, porque sea declarada sagrada, por el Estado o la iglesia o la opinión pública. El anarquista obedece a los dictados de su razón, a las reflexiones de sus principios.

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2.3. El símblo pacifista

En el mundo occidental la paz se expresa sobre todo a través del color blanco, que simboliza la pureza. Una bandera blanca quiere decir "vengo en paz" o "me rindo". También el azul se ha usado como símbolo de paz. Por ejemplo lo portan los soldados de la paz o "cascos azules" de la Organización de las Naciones Unidas, encargados de llevar alivio a zonas de guerra. Y ¿sabías que el color verde es el color sagrado de los musulmanes y lo usan para simbolizar la paz?
Este símbolo se popularizó en la década de los años sesenta del siglo XX y expresa "amor y paz". Originalmente se diseñó como parte de una campaña británica para promover el desarme nuclear. Se conoció por primera vez en una marcha antinuclear en Londres en 1958. Gerald Holtom, el artista que creó este símbolo, dijo que intentó sugerir las iniciales N y D (de "desarme nuclear"). Pero también explicó que con su símbolo quiso representar la desesperación de la guerra. Para hacerlo, se imaginó a una figura con los brazos abiertos y pegados al cuerpo y con las palmas de las manos extendidas hacia el frente, como si esta figura estuviera frente a un batallón de fusilamiento.
Este símbolo nació en las marchas antinucleares en Inglaterra, pero pronto llegó a Estados Unidos, donde se usó en las manifestaciones a favor de derechos civiles para la población negra, luego se adoptó como insignia en marchas anti-Vietnam. Y finalmente se convirtió en uno de los símbolos principales del movimiento "hippie" norteamericano. También se le vio en Praga cuando la invasión soviética en 68, pintado en el muro de Berlín, en Sarajevo y Belgrado, etcétera.
También durante los años sesenta, el movimiento "hippie" dio un sentido pacifista a flores pues las usaron como símbolo de resistencia en contra de la guerra y de la opresión. A este uso simbólico de las flores se le llamó el "flower power" y hasta la fecha es común encontrar gente que se manifiesta en contra de la violencia y la opresión portando flores.

EL SÍMBOLO ANARQUISTA

El primer uso de una "A" dentro de un círculo por parte de anarquistas -aunque no el mismo símbolo que conocemos en la actualidad- fue del Consejo Federal de España de la Asociación Internacional de los Trabajadores (I Internacional). Fue establecido por el masón 2 Giuseppe Fanelli en 1868. La revista Fight the State habló de un miliciano anarquista con el símbolo en su casco durante la Guerra Civil Española (1936–1939). El 25 de noviembre de 1956, el grupo anarquista francés Alliance Ouvrière Anarchiste adoptó el mismo símbolo como emblema oficial. Algunas fuentes aseguran que el grupo francés Jeunesse Libertaire inventó el símbolo en 1964.
Sin embargo, esto es bastante dudoso por las apariciones anteriores del emblema, a pesar de esto el asunto tampoco está totalmente investigado ya que de las apariciones anteriores tampoco hay una prueba rotunda, por ejemplo se argumenta que el emblema del Consejo Federal de España no es el emblema de una A circunvalada en sí sino solo un símbolo con emblemas masónicos que no tenían esa pretensión.
Algunos errores individuales hacen creer que este símbolo surgió con el movimiento Anarcopunk, el cual fue parte del movimiento musical punk, movimiento de fines de la década de 1970. Sin embargo el movimiento punk ciertamente ayudó a dar a conocer el símbolo, incluso entre personas no anarquistas.

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